Hay hechos que ocurrieron en nuestro país que no pueden olvidarse y las actuales generaciones deben conocerlos para que no puedan ocurrir de nuevo. Pues bien en abril de 1987 estábamos en vísperas de Semana Santa, los argentinos nos preparábamos para celebrar las Pascuas, cuando de golpe nos vimos sorprendidos por un levantamiento militar. Un grupo de sediciosos se acuarteló en Campo de Mayo; sorprendido, el Gobierno no toleraba tal alzamiento y una multitud de congregó en Plaza de Mayo, sin distinciones de banderas políticas; en el balcón sobresalían junto a Alfonsín Antonio Cafiero y Manzano, entre otros que dieron su apoyo al gobierno constitucional. Unos querían marchar a Campo de Mayo, donde esos cobardes ocultaban sus rostro con ungüento. Jaroslavski y Jesús Rodríguez impidieron que la muchedumbre concurriera a exigir la rendición, evitando así una masacre. Alfonsín, en una actitud valiente, comunicó que iba a Campo de Mayo a exigir la rendición y al volver anunció su alocución manifestando lo que conocemos, la rendición de los sediciosos y el famoso y luego distorsionado “la casa está en orden, Felices Pascuas”. Hay que valorar la valentía de este hombre, su cometido a riesgo de su vida; las instituciones se salvaron y hoy gozamos de la democracia distorsionada en muchos aspectos por quienes nos gobiernan.

José Luis Avignone                                                              

Marcos Paz 922 - S. M. de Tucumán